Oremos por la Providencia de Dios

Ora por Nuestros Pastores
Ora por el Pueblo de Dios
Ora por la Providencia de Dios

Ora por los Perdidos

Mientras oramos por la providencia y povisión de Dios, demos gracias por Sus bendiciones en nuestras vidas e iglesias. Ore porque estemos sometidos por completo a su voluntad. Ore para que usemos todos los recursos que El no ha dado para su gloria.

El rey David intencionalmente le dio la gloria a Dios. Lo alabo por su amor, misericordia, fidelidad y protección. Cuando llego el tiempo de juntar recursos para construir el templo, David estuvo seguro de adorar a Dios por sus bendiciones y providencia.

1 Crónicas 29:14-16 dice, “Porque ¿quién soy yo, y quién es mi pueblo, para que pudiésemos ofrecer voluntariamente cosas semejantes? Pues todo es tuyo, y de lo recibido de tu mano te damos. Porque nosotros, extranjeros y advenedizos somos delante de ti, como todos nuestros padres; y nuestros días sobre la tierra, cual sombra que no dura. Oh, Jehová Dios nuestro, toda esta abundancia que hemos preparado para edificar casa a tu santo nombre, de tu mano es, y todo es tuyo.”

Una historia de una oración contestada: Romanos 8:28 dice: “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.”

Somos enseñados desde nuestra niñez a planear y seguir nuestros sueños.

Sin embargo, cuando nuestros planes chocan con la providencia de Dios, El siempre gana. Los planes de Dios pueden confirmar el camino donde estamos o llevarnos por uno diferente. ¡En todo, la gloria es de Dios!

Un ejemplo de esto pasó mientras éramos misioneros internacionales. Recibimos un equipo de varones de los Estados unidos. Durante la semana planeamos visitar a un pastor a las 9 a.m. pero él nos llamo y cambio la hora a la 1pm. Este cambio nos dio oportunidad de visitar otra ciudad donde después de orar pensamos iniciar una nueva obra. Mientras manejábamos a esa ciudad estuvimos de acuerdo en buscar a “la persona de paz” para iniciar un estudio bíblico.

Al llegar fuimos a una tienda y entramos, el dueño que estaba arrodillado detrás del mostrador se levanto y nos dio la bienvenida, preguntándonos la razón de estar allí. Respondimos que éramos misioneros y traíamos este grupo de visitantes en viaje misionero. ¡El hombre nos pregunto si éramos cristianos, dijimos SI! El
dijo: ¿que clase de cristianos? A lo que respondimos “Evangélicos” Volvió a preguntar: ¿Que clase de Evangélicos? Y dijimos “Bautistas” y una vez mas preguntó: ¿Que clase de Bautistas? Y dijimos “Bautistas del Sur” A lo que él añadió: Yo también soy Bautista del Sur. Fui salvo en 1978 por el trabajo de un misionero Bautista del Sur que ya se retiro.

Le preguntamos si le gustaría tener un estudio bíblico en su librería. Nos contesto: Cuando ustedes entraron yo oraba arrodillado pidiendo a Dios por tres cosas. La primera, cómo podría hacer mas por el Señor, poniendo la meta del fin de julio para discernirlo. Nosotros entramos en su librería el 27 de julio. Nos dijo que la respuesta a su primera petición fue nuestra invitación para iniciar un estudio bíblico.

Durante la conversación, me pregunto mi nombre y respondí “Phil” y él dijo: “Phil que? A lo que respondí: “Phil Calvert” Me dijo: “¡No vas a creer esto, mi segunda petición era conocer a Phil Calvert!”

La noche anterior mientras él platicaba con un pastor bautista acerca de como servir más a Dios, aquel pastor le sugirió que hablara con Phil Calvert, el misionero bautista. Este hermano oraba para encontrarme y yo entre a su librería. Después de regocijarnos en El Señor los hermanos que iban conmigo compraron algunos libros, biblias y discos compactos. Acordamos visitarlo otra vez la próxima semana cuando el equipo hubiera vuelto a los Estados Unidos.

La siguiente semana le visitamos y planeamos el inicio del estudio bíblico, y le preguntamos cual había sido la tercera petición en su oración. Nos dijo que las compras que el equipo había hecho de biblias, libros y discos pagaron la renta del mes de julio. ¡Esa era su tercera petición!

Preguntamos si el conocía algún estadio que pudiéramos usar en el siguiente mes de julio con un grupo de voluntarios, a lo que él respondió: “Vengan conmigo, les mostrare algo.” Nos llevó a un campo de futbol con asientos como de estadio y un centro comunitario. Y nos compartió que él había firmado un acuerdo para ser administrador de ese lugar por un año. Comente que parecía el lugar perfecto pero que el grupo lo necesitaría del 8 al 14 de julio; a lo que él respondió: “Mi contrato termina el 15 de julio!”

El julio próximo usamos el estadio. Mejor dicho, Dios uso el estadio. Trajimos un equipo de voluntarios y el señor se movió poderosamente. El equipo presento un drama llamado “David y Goliat.” Nuestro hijo que tenia diez años actuó la parte de David. Después del drama, 20 o 30 personas entregaron sus vidas a Cristo. Gloria a Dios por su providencia que prevalece sobre todas las circunstancias y lugares. ¡El cambió nuestros planes para el año de tal manera que en ese día, muchos fueran salvos!

— Phil Calvert
Pastor de Trinity Southern Baptist Church en Casa Grande

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